Proceso manual (Cuento)



CUENTO
                                                                                     

Proceso manual

Hacía 200 años que no se cortaba la luz. Ya no había ciudadano que recordara qué era un corte de luz. Algunos de los más longevos lo sabían solo porque sus abuelos se los habían contado como leyendas o mitos urbanos. La oscuridad dominó el planeta. Los dispositivos electrónicos se apagaron. El corte de luz fue masivo.
Hacía 200 años que no se cortaba la luz. La planta nuclear que suministra energía a todo el mundo entra en pánico. Al cortarse la luz, se dan cuenta que la fuente que provee la energía a todo el planeta está fallando. Los sistemas están entrando en una fase crítica. La pantalla de la computadora madre, única funcionando después del fallo masivo, tiene cartel de ALERTA. Hay que tomar una decisión pronto. Los controles automáticos ya no funcionan. La solución tiene que llegar rápido. El reactor nuclear proveedor de toda la energía del planeta se está sobrecalentando. Si no se revierte esta situación, el reactor principal estallará y provocará una ola de explosiones nucleares por todo el mundo. Los encargados del manejo del reactor tienen poco tiempo. En sus manos está la vida de todos los seres vivientes.
La computadora madre cambia el cartel de su pantalla: REINICIAR EL PROCESO DE MANERA MANUAL.
Hacía 200 años que no se cortaba la luz. 200 años que la energía era provista de manera constante. Siglos y siglos sin necesidad de iniciar el proceso de manera manual. Todo lo hacía la computadora madre que, desde que había sido puesta en funcionamiento, jamás había fallado. Pero siempre hay una primera vez para todo.
Los minutos pasan y cada vez queda menos tiempo. El proceso se tiene que hacer manual sí o sí. Pero hay un problema: ninguno de los encargados sabe cómo hacerlo. El buen funcionamiento del reactor durante tantos siglos hizo que no sea necesaria la capacitación manual de los encargados, ni de los operarios.
Por suerte, se guardaban instructivos de cómo hacerlo. Estos están en un viejo libro con páginas amarillentas. La solución es leer las instrucciones y no fallar.
Hacía 200 años que no se cortaba la luz. El planeta es tecnológico-dependiente de electricidad. Las relaciones humanas se establecen por medio de la tecnología. Los dispositivos móviles acompañan a las personas en todas sus actividades: les dicen qué hacer y cómo hacerlo. La alimentación depende de cocinas automáticas electrónicas. Las comunicaciones se hacen solo vía oral. Lo que hace varios siglos atrás había empezado como mensajes de voz, se transformó en la única vía de comunicación de los individuos. Ya nadie escribe. Las comunicaciones se hacen solo por mensajes de audios o por videollamadas.  Las historias se cuentan de manera oral. Los audiovisuales dominan el planeta. Ya no existen los libros. A excepción de uno solo. El lenguaje mutó o, quizás, volvió a su origen. La oralidad es la única manera de comunicarse, solo se modificó el canal en que se hace. Y este es la tecnología. Pero hubo un día que la tecnología falló.
Hacía 200 años que no se cortaba la luz. El corte fue masivo. Afectó a todo el planeta. La solución es iniciar el proceso de manera manual. Solo hay que leer el instructivo. El planeta depende de eso. Es una pena que ya nadie sepa leer.



                                    

Tefa Carella

Comentarios

Entradas populares